domingo, 16 de marzo de 2014

¿Qué es el Dinero?








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Según el diccionario de la Real Academia Española de la lengua (RAE), el dinero es la "moneda corriente, hacienda o fortuna". Si desgranamos esta explicación, nos define la moneda como una "pieza de oro, plata, cobre u otro metal, regularmente en forma de disco y acuñada con los distintivos elegidos por la autoridad emisora para acreditar su legitimidad y valor, y, por extensión, billete o papel de curso legal".
En su tercera acepción, y ya con mayor contenido económico, nos indica que la moneda es también un "instrumento aceptado como unidad de cuenta, medida de valor y medio de pago".
Nos indica que la hacienda es el "conjunto de bienes y riquezas que alguien tiene." Y la fortuna, además de "suerte favorable" y "éxito", se define como un "capital, caudal, fortuna".

Lo que para mi gusto le falta a estas definiciones es la explicación de esa aceptación, del valor que se le otorga para que se utilice a día de hoy como medio de pago y enriquecimiento. 

Así pues, y atendiendo un poco a la historia, en sus inicios las monedas adquirían valor por lo que se valoraba el metal del que estaban acuñadas. Ciertas personas eran ricas, no solo por las tierras, animales, ejércitos o materias primas de que disponían, sino por la cantidad de monedas con que contaban sus arcas personales. 

Con el paso del tiempo, las monedas de oro, plata, cobre o bronce dejaron de estar en circulación y empezaron a acuñarse con metales de menor valor. Fue a partir de entonces cuando el importe de éstas se mantuvo gracias a que los Bancos Centrales de cada país tenían a buen recaudo una reserva en oro equivalente a la suma de todo el billete y moneda que había en circulación en el país (o incluso fuera). Así pues, los ciudadanos no confiaban en la pieza o billete en cuestión sino en el oro que lo respaldaba de fondo. 

Según fue avanzando la historia, las reservas de oro fueron disminuyendo, las nuevas generaciones ya habían aprendido a cuantificar el importe de cada moneda y de cada billete por el color y el tamaño, hasta el punto de que muchas personas siquiera sabían que existía ese respaldo en los Bancos Centrales.

A día de hoy, son cada vez menos los países que mantienen esas reservas en oro, por lo que el dinero existe gracias a la confianza que entre todos depositamos en él. Esta confianza es tal que si a cierta distancia apreciamos en el suelo un papel marrón de cierto tamaño, es muy seguro que nos acercaremos a ver si se trata de un billete de 50 euros. Si una vez encima apreciamos que se trata de un billete de algún juego de mesa, seguro que siquiera nos agachamos a recogerlo. Ahora bien, al menos yo, he terminado agachándome en alguna ocasión y me he llevado una desilusión cuando me daba cuenta de que era una publicidad, de aquella que en cierta época se veía a menudo. 

Estoy convencido de que si pudiéramos irnos muchos siglos atrás, y a la salida del circo romano dejáramos un billete de 50 euros, la gente pasaría por encima y lo pisaría sin mayor importancia. Al fin y al cabo no es más que un papel impreso. Esto mismo sucedería cuando el billete se encontrase tirado en una cultura en la que el euro (o cualquier otra moneda de curso legal) no tienen ese valor y que su única forma de cambio fuera el trueque.

Analizando el paso de los siglos, nos encontramos con una importante evolución. En una primera época el valor del dinero era intrínseco, es decir, no valía en sí la moneda sino que se le daba forma a ciertos metales preciosos para poderlos intercambiar. Su valor dependía del metal en que se acuñaban. Mucho tiempo después pasamos a tener un valor de contrapartida, el metal en sí no adquiere valor ninguno, pero existe confianza en el dinero por las reservas que lo soportan. A día de hoy le damos un valor fiduciario o valor legal propio, es decir, depende del crédito y de la confianza que se le otorga.

Tras todo esto, podemos decir que el sistema económico de hoy se basa en gran medida en la confianza de todos. Porque de no existir esta confianza en el dinero, no trabajaríamos por un sueldo. Es más, no solo confiamos en los billetes y las monedas, sino que confiamos también en los números que vemos en una pantalla, un folio o una cartilla, cuando sabemos que están depositados en una entidad financiera. Si no confiáramos en el ingreso de nómina, seguro no trabajaríamos por dinero, sino a cambio de bienes que necesitamos para nuestro día a día. Si nos fiáramos, habríamos incluso  de volver al trueque.

Me gusta analizar esta evolución porque me parece significativa en la historia de la humanidad, y  en cómo las evoluciones sociales y humanas han venido también relacionadas con el tipo de economía que se desarrollaba en la época, y su fiel medio de cambio: la moneda.


¿Para qué sirve el dinero?

Una vez sabemos qué es el dinero y hemos pensado en la característica principal que permite su existencia, necesitamos conocer su utilidad.

Ante esta pregunta me he encontrado muy diversas respuestas ya que a todos se nos vienen a la cabeza infinidad de cosas que querríamos tener y hacer con él y para mí todas ellas son válidas. Ahora bien, la respuesta a esa pregunta es muy clara y concisa: el dinero SOLO SIRVE para emplearlo o para guardarlo. No tiene más fin ni más posibilidades. Lo que en consecuencia si puede variar es el destino, tanto al emplearlo como al ahorrarlo, y es aquí donde el coaching financiero cumple un papel importante: tanto en la forma de conocer cómo lo empleamos, como en la importancia, las posibilidades y las herramientas para su ahorro. 

¿Se os ocurren otros destinos? ¿Habíais pensado en la importancia de la confianza en el dinero? Es necesario confiar en él para su uso pero a su vez, como comentaba en post anteriores, es importante confiar en uno mismo y conocerse en profundidad para hacer el mejor uso posible del mismo. Recordemos que el tiempo es escaso y el dinero ilimitado, asi que nuestra consideración personal tendrá relación directa con la forma de obtenerlo y de destinarlo.

Como el contenido es amplio, querría profundizar más, pero me gustaría que me indiquéis qué intereses tenéis para el siguiente post. Para facilitarlo tengo varias posibilidades aunque también me podéis lanzar propuestas distintas: 
¿Para qué sirve el dinero? ¿Cómo se obtiene el dinero? ¿Qué tipos de dinero existen?

Os leo en los comentarios...

Hasta pronto!

Javier.


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